Desde abajo: por qué nació Aska
Hay proyectos que nacen para gustar. Aska no.

Aska nació el día en que entendí que callarse también deja cicatrices.
Durante mucho tiempo fui la persona que escuchaba antes de hablar, que escribía antes de explicar y que aprendía a esconder lo que dolía detrás de un “estoy bien”. Descubrí que el silencio puede protegerte durante un tiempo, pero también puede convertirse en una cárcel.
Entonces empecé a escribir.
No para hacer ruido. No para encajar. No para perseguir números.
Escribo porque hay historias que merecen ser contadas, aunque incomoden. Porque hay heridas que solo empiezan a cerrar cuando dejan de esconderse. Porque la música puede decir en tres minutos lo que a veces cuesta años reconocer.
Aska no es un personaje. Es la versión de mí que dejó de pedir permiso para sentir.
En estas canciones encontrarás rabia, dudas, crítica social, salud mental, pérdidas, contradicciones y esperanza. No escribo sobre vidas perfectas porque no existen. Escribo sobre personas que siguen adelante incluso cuando sienten que todo pesa demasiado.
El nombre “Desde abajo” no habla solo de empezar desde cero. Habla de construir sin atajos. De caer y volver a levantarse. De recordar siempre de dónde vienes para no olvidar quién eres cuando las cosas empiecen a ir bien.
No espero que todo el mundo entienda mis letras. Solo espero que quien las necesite las encuentre en el momento adecuado.
Si alguna canción consigue que alguien se sienta comprendido durante unos minutos, entonces todo este camino habrá tenido sentido.
Bienvenido a mi rincón.
Bienvenido a Aska.
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